BIOLUMINISCENCIA


A veces yo (no mi cuerpo, si no yo) me sumerjo en un baile parco: sin música ni movimiento, pero con un ritmo de vértices que se estiran y se ensanchan avanzando hacia la nada.

Como si de alguna forma la pared absorbiera una luz de tarde. Un dibujo de alas con cuerpo que se arrastrara hacia su propia sombra, que rompiera su periplo rutinario y torpe de movimientos. Un rastro que huyera a través de la pared, perdiendo su verticalidad y su color, y su temperatura.

Como si de alguna forma se invirtiera el mundo. Una espalda deshecha a pedazos.



VÍDEO